top of page

“La Excusa Espiritual”

  • Writer: subjeidi rosario
    subjeidi rosario
  • 3 hours ago
  • 3 min read

Me dijo que me amaba. Pero que no podía quedarse. No porque no sintiera algo por mí, sino porque —según él— su compromiso con Dios no le permitía construir una vida con una mujer que venía de un divorcio antes de conocer los caminos del Señor.

En ese momento, aunque dolió, pensé que estaba frente a un hombre de convicciones.

Pensé que estaba frente a alguien que realmente temía a Dios. Pero el tiempo tiene una manera extraña de revelar la verdad e intenciones. 


Hay despedidas que duelen. Pero hay despedidas que también confunden. La mía fue una de esas. No terminó con gritos. No terminó con odio. Terminó con palabras que parecían “espirituales”. Me dijo que me amaba. Pero que no podía quedarse. No porque no sintiera algo por mí. Sino porque —según él— su compromiso con Dios no le permitía construir una vida conmigo.

La razón era clara para él: Yo venía de un divorcio anterior, de una vida antes de caminar en los caminos de Dios. Y aunque mi historia había cambiado, aunque mi fe era real, aunque mi deseo de vivir correctamente delante de Dios era sincero. para él, mi pasado era demasiado pesado para cargar. Recuerdo que en ese momento mi corazón se rompió, pero al mismo tiempo pensé:”Quizás esto es lo correcto.” Porque cuando alguien pone a Dios en medio de una decisión, o como excusa uno aprende a no discutir con eso. Así que respeté su decisión.


Me dolió como no se imaginan, pero la respeté.


Pensé que estaba frente a un hombre de convicciones. Pensé que estaba frente alguien que verdaderamente temía a Dios. Y durante un tiempo traté de convencerme de que esa historia simplemente no estaba destinada a ser. Pero el tiempo tiene una manera muy particular de revelar la verdad.


Meses después supe que se casaba. Y no con una mujer que compartía su fe. No con una mujer que compartía su misma religión. No con alguien que caminaba en los mismos principios espirituales que él decía defender. Se casó con una mujer inconversa. Pero con una herencia millonaria.


Y en ese momento algo dentro de mí entendió algo que antes no podía ver. Tal vez la razón nunca fue mi divorcio. Tal vez mi pasado nunca fue el verdadero problema. Tal vez la explicación que me dieron era más fácil de decir que la verdad. Porque hay personas que usan el lenguaje espiritual para cerrar puertas. Cuando en realidad sus decisiones están siendo guiadas por otras cosas. Y eso duele. Duele mucho.


No solo porque perdiste a alguien que amaste. Sino porque te preguntas si en algún momento te usaron como una excusa disfrazada de fe. Pero con el tiempo entendí algo que sanó una parte de mi corazón. La incoherencia de alguien más no cambia la autenticidad de mi fe. Mi pasado no me descalifica del amor de Dios. Mi historia no pierde valor porque alguien decidió verla como un problema. Y sobre todo entendí algo aún más profundo: A veces Dios permite que ciertas personas salgan de tu vida. No porque tú no eras suficiente, sino porque no estaban destinadas a caminar contigo hasta el final de tu historia.


Hoy no guardo odio. No guardo rencor. Pero sí guardo una lección que cambió mi manera de ver muchas cosas. No todo lo que se dice “en nombre de Dios” realmente nace del corazón de Dios. Y aunque mi corazón sangró en ese momento. Esa herida también me enseñó a discernir. Porque la fe verdadera no solo se habla. La fe verdadera se demuestra con coherencia.

 

Porque la fe verdadera no solo se habla.

La fe verdadera se demuestra con coherencia.

 
 
 

Recent Posts

See All
LA CASA ESTA EN SILENCIO

La casa está callada, como si el tiempo se negara a andar, como si el aire supiera que algo eterno dejó de respirar. Los retratos...

 
 
 

Comments


Post: Blog2_Post

Thank you! Muchas gracias !

©2022 by SOABH. Proudly created with Wix.com

bottom of page