top of page

El altar donde se rompió mi corazón.

  • Writer: subjeidi rosario
    subjeidi rosario
  • 2 hours ago
  • 3 min read

Pensé que lo más difícil había sido que se fuera. Pero estaba equivocada. Lo más difícil fue verlo casarse. Quizas no en la misma iglesia donde habíamos orado. Donde alguna vez los dos recibimos profesia de parte de Dios.  En el mismo altar donde tantas veces escuchamos hablar de amor, compromiso y verdad.

Hubo flores. 

Música. 

Muchos Invitados. 

Celebración.

Una boda enorme. y que bien por el pense.


 Pero mientras todos celebraban, yo tenía que aprender a sobrevivir a una realidad que nadie parecía notar. En silencio, llorando, humillada y sola.

El hombre que había dicho que no podía casarse conmigo por convicciones espirituales. acababa de casarse con alguien que ni siquiera compartía su fe.

Y lo peor no fue la boda. Lo peor fue sentir que, de alguna manera, todo aquello estaba siendo restregado frente a mí.


Hay lugares que deberían ser sagrados para el alma. Lugares donde uno va orar. A sanar. A buscar a Dios. Adorar al creador, Un refugio.  Para mí, la iglesia siempre había sido uno de esos lugares.


Era el espacio donde encontraba paz, donde escuchaba palabras de esperanza, donde aprendía a creer que Dios podía restaurar cualquier historia. Pero nunca imaginé que el mismo lugar que había sido refugio para mi fe. También se convertiría en el escenario donde mi corazón se rompería de una manera que jamás olvidaría.


“Me dijo que me amaba, pero que no podía construir una vida conmigo.”


Por un tema eclesiástico. Por normas. Por dogmas. Por doctrinas. Por interpretaciones de la misma Biblia. Esa fue la razón. No porque no hubiera amor. No porque no hubieran sueños. No porque no hubiéramos imaginado una vida juntos. La razón, según él, era mi pasado.

Yo venía de un divorcio antes de comenzar a caminar en los caminos de Dios. Un capítulo de mi vida escrito en un tiempo donde mi fe todavía estaba aprendiendo a respirar. Pero para él, ese pasado era algo que no podía ignorar. Y así, algo que yo veía como parte de mi proceso para él se convirtió en un límite.

Aunque me dolió profundamente, traté de respetar su decisión.


Pensé que estaba siendo fiel a sus convicciones. Pensé que estaba poniendo a Dios por encima de sus sentimientos. Así que guardé silencio y traté de seguir adelante.

Pero el tiempo reveló algo que jamás imaginé. Se casó. Y no solo se casó.

Se casó con una mujer que no era cristiana. A los 5 meses después de haber estado conmigo.  Una mujer inconversa.

Y la boda no fue discreta. Fue grande. Fue celebrada. Fue pública. Y ocurrió en la misma iglesia. El mismo lugar donde tantas veces habíamos escuchado hablar de verdad, integridad y temor de Dios. Hubo flores. Hubo música. Hubo invitados celebrando. Una boda enorme.


Mientras todos celebraban el inicio de una nueva historia, yo tenía que aprender a sobrevivir al final de la mía. Pero lo más difícil no fue solo la boda. Lo más difícil fue sentir que todo aquello, de alguna manera, estaba siendo restregado frente a mí.

El hombre que había dicho que no podía casarse conmigo por razones espirituales. acababa de casarse ignorando esas mismas razones. En ese momento comprendí algo que cambió mi manera de ver muchas cosas. No todo lo que se dice en nombre de Dios nace realmente del corazón de Dios. Las personas pueden hablar de fe. Pueden citar principios. Pueden justificar decisiones con palabras espirituales. Pero al final, las decisiones revelan lo que realmente gobierna el corazón. Ese día algo dentro de mí se rompió. Pero también algo comenzó a despertar.


Una nueva forma de entender la fe. Una fe que ya no dependía de las palabras de otros. Una fe que aprendía a sostenerse directamente en Dios, incluso cuando los seres humanos decepcionan.

Porque aunque ese altar fue testigo de una de las heridas más profundas de mi vida. Una de las humillaciones mas PUBLICA de mi vida. También fue el lugar donde comencé entender algo que cambiaría mi historia para siempre.


Mi relación con Dios no estaba en manos de las decisiones de otros. O el amor de otro.

 

Aunque me dolió profundamente, traté de respetar esa decisión. Intenté convencerme de que quizás eso también formaba parte de la voluntad de Dios. Que tal vez algunas historias no se rompen por falta de amor, sino por el peso de las convicciones.


Pero el corazón.

el corazón no siempre entiende de doctrinas.

El corazón solo sabe que amó.


 
 
 

Recent Posts

See All
LA CASA ESTA EN SILENCIO

La casa está callada, como si el tiempo se negara a andar, como si el aire supiera que algo eterno dejó de respirar. Los retratos...

 
 
 

Comments


Post: Blog2_Post

Thank you! Muchas gracias !

©2022 by SOABH. Proudly created with Wix.com

bottom of page